...estos son mis principios... si no le gusta, tengo otros...
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lunes, 4 de abril de 2011
Verdad
domingo, 19 de diciembre de 2010
Belleza
La ética es la aplicación –o no- de los valores fijados por la moral. Las categorías de interpretación son el bien y el mal.
Las categorías que estudia la estética son lo bello y lo feo.
No hay posibilidad de un juicio estético autónomo de un juicio ético. En otras palabras: no se puede interpretar la belleza por fuera de la moral.
En tiempos de crisis de los valores esenciales; en tiempos de redefinición de la moral:
La belleza pasa por comprender el sentido profundo y verdadero de las cosas.
martes, 15 de diciembre de 2009
El sueño y el tiempo
Aquello pues, de lo que estamos privados durante el sueño es el tiempo, lo cual sucede independientemente, quizá, de que el sueño sea o no instantáneo, pues este tiempo puede prolongarse en el tiempo, en un tiempo mensurable. Y aunque el sueño transcurra en un instante, esto no podría determinar el que no tengamos tiempo en el. Lo que determina este hecho es que estamos siempre suspendidos en el uso del tiempo, de que estamos en el, inmersos, mas sin poderlo usar; de que asistimos propiamente a un tiempo sin dueño. Y esto da por consecuencia la no aparición del instante, de ese instante único, privilegiado; el instante nuestro, en el que nos extrañamos y nos preguntamos, el instante vacio de acontecimiento. El uso del tiempo, el tiempo propiamente humano, nace de un vacio, de un poro en el transcurrir temporal. Pues en el sueño hay un transcurrir: acontecimientos que se siguen, imágenes que se desvanecen y otras que surgen, mas no hay este instante vacio que es lo que hace que propiamente pase algo. Cuando decimos en la vigilia “esto me ha pasado” es que ha habido un vacio y que después en el algo ha sucedido, y después otro vacio, que es lo que determina su paso al pasado. Es la conciencia la que arroja al pasado los acontecimientos de nuestra vida. De no ser así, todo lo que nos ha sucedido seria coetáneo, estaría ahí pesando sobre nosotros. Sueño feliz o desgraciado –seria igual-, la vida sería una pesadilla.
La estructura del tiempo en el sueño es, pues, sin poros, un tiempo compacto donde no podemos entrar. Así, en cierto modo, somos externos a los que nos sucede; la conciencia no entra, sino que, separada, asiste.
La conciencia es el espectador de aquello que está sucediendo, aunque sea la explicación de un deseo.
…
Entendemos por vacio: donde no hay ni peso ni resistencia (distancia que recorrer).
Espacio: donde hay una resistencia para los cuerpos y para el movimiento. Una distancia a recorrer.
"El sueño y el tiempo" - en El sueño creador (1965) - Maria Zambrano.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Ser y compromiso
Un texto de extrema belleza, mas allá de su contenido.
El hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Este es el primer principio del existencialismo. Es también lo que se llama la subjetividad, que se nos echa en cara bajo ese mismo nombre. Pero, ¿qué queremos decir con esto sino que el hombre tiene una dignidad mayor que la piedra o la mesa?
Porque queremos decir que el hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que consciente de proyectarse hacia el porvenir. El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será ante todo lo que haya proyectado ser. No lo que quiera ser. Porque lo que entendemos ordinariamente por querer es una decisión consciente, que para la mayoría de nosotros es posterior a que el hombre se haya hecho a sí mismo. Yo puedo querer adherirme a un partido, escribir un libro, casarme; todo esto no es más que la manifestación de una elección más original, mas espontanea de lo que se llama voluntad. Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es. Así, el primer paso de existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y hacer recaer sobre él la responsabilidad total de su existencia. Y cuando decimos que el hombre es responsable de sí mismo, no queremos decir que el hombre es responsable de su estricta individualidad, sino que es responsable de todos los hombres…
Cuando decimos que el hombre se elige, entendemos que cada uno de nosotros se elige, pero también queremos decir con esto que al elegirse elige a todos los hombres. En efecto, no hay ninguno de nuestros actos que, al crear al hombre que queremos ser, no cree al mismo tiempo una imagen del hombre tal como consideramos que debe ser. Elegir ser esto o aquello, es afirmar al mismo tiempo el valor de lo que elegimos, porque nunca podemos elegir el mal; lo que elegimos es siempre el bien, y nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos. Si por otra parte, la existencia precede a la esencia, y nosotros queremos existir al mismo tiempo que formamos nuestra imagen, esta imagen es valedera para todos y para nuestra época entera. Así, nuestra responsabilidad es mucho mayor de lo que podríamos suponer, porque compromete a toda la humanidad.
jueves, 22 de octubre de 2009
Sujeto y neoliberalismo
... A su vez, ser de izquierda es pensar que la explotación de la fuerza de trabajo y la ausencia de justicia no sólo sigue siendo un insulto de primer orden hacia la propia construcción de la subjetividad, sino que la brecha ontológica en la que el sujeto se constituye, la división incurable que marca su existencia con una singularidad irreductible sólo puede ser captada, en su “diferencia absoluta”, por fuera y más allá de las jerarquías y divisiones instauradas por el poder del mercado. Por ello, el impensable fin del capitalismo, si tuviera lugar, sería paradójicamente el comienzo del viaje, el inicio de la afirmación tragicómica de la existencia, el “tú eres eso” de un sujeto por fin cuestionado, sin las coartadas burguesas que desde hace tiempo lo llevan inexorablemente a estar disponible para todo...
Extracto de Para una izquierda lacaniana. Intervenciones y textos. Jorge Aleman.
lunes, 5 de octubre de 2009
La realización de lo Universal y lo Particular
Por lo que se ve, la realización de lo universal lleva como inseparable el interés particular de la pasión, pues de lo particular y determinado y de la negación de ello resulta lo universal. Es lo particular lo que se halla empeñado en la lucha y lo que, en parte, queda destruido. No es la Idea general la que se entrega a la lucha y oposición y se expone al peligro; ella se mantiene en la retaguardia, puesta a salvo e incólume. Debe llamarse astucia de la razón al hecho de que ella haga actuar en lugar suyo a las pasiones (. . .) Lo particular es, casi siempre, demasiado pequeño frente a lo universal; es así como los individuos quedan sacrificados y abandonados. La Idea paga el tributo de la existencia y de la caducidad no por sí misma, sino mediante las pasiones de los sujetos.HEGEL
domingo, 4 de octubre de 2009
Bellezas
Estaba escrita con mayúscula, y no podía dejar de observar el trazo, el recorrido de aquel lápiz para formar esa palabra. Lo fascinaba. Era como un dibujo de un gran arquitecto pensó, como la pluma de un manuscrito de un gran escritor, como una pincelada de Van Gogh… Ver el trazo de cerca lo conectaba de una manera directa con su profundidad; de hecho eso mismo es lo que tanto disfrutaba de ir a museos y ver pinturas: siempre se acercaba a los cuadros tanto que generaba el llamado de atención de los encargados de la seguridad.
Así fue que algo alterado, palpitando su corazón se sentó en su mesa de escribir, encendió esa luz especial que tanto lo reconfortaba, bajo las persianas –eran de esas llamadas americanas, las típicas de oficina-, las dejo entreabiertas de manera horizontal de modo que podía continuar observando el paisaje y permitiendo la entrada de luz pero de un modo filtrado.
Hoy pienso que existen tres tipos de belleza. Dos de ellas serian de un carácter si se quiere natural; la tercera, artificial en el sentido de la necesariedad de elementos no hallados directamente en la naturaleza para su gestación.
La primera de las bellezas es quizás la más sublime de las tres. La que habla de lo inconmensurable, de aquello que de alguna manera el hombre vive tratando de explicar pero sabe que jamás tendrá una certeza absoluta de sus porqués. El planeta, el hábitat del Ser Humano es perfecto. Y el ser humano es imperfecto en un mundo perfecto. Hay belleza pura en un volcán arrojando su lava al mar. Hay una belleza de lo inconmensurable en un cielo lleno de estrellas. Hay belleza en nuestra estructura capilar, nuestros organismos son tan perfectos y están conformados de lo mismo que el mismo universo. (ver: “powers of ten” – Charles & Ray Eames).
La belleza de lo inconmensurable es también porque no pertenece a nadie y a la vez pertenece a todos. Es patrimonio del hombre (asumiendo aquí nuestra arrogancia como centro y dueños absolutos del planeta). Es un sentido de igualación, de aquellos que tanta falta nos hacen en estas épocas…
Es este quizás entonces, el más puro sentido de belleza e incentiva a cuestionarse que hubiera sido de la historia del hombre en esta tierra si se hubiera dedicado más a contemplar la belleza que lo rodea y a la cual pertenece, en vez de tratar de imponerse por sobre ella, dominarla, utilizarla como medio de luchas de poder. (Ver Heráclito, Parmenides –los “filósofos de la naturaleza”, y a M. Heidegger).
Por ende, la segunda belleza, como característica del hombre, es la belleza de la mirada de un ser humano.
Porque es en la mirada pienso, donde todas estas unicidades de las personas se hacen visibles.
Los seres humanos somos esa mezcla misteriosa, apasionante, hermosa, que desde Freud conocemos –y no quiero utilizar términos freudianos- como la parte que conocemos de nosotros y la que no. Nuestra razón, nuestro pensamiento, nuestro saber, nuestra cultura, nuestra capacidad de comunicación y expresión, lo que de algún modo podemos controlar. Pero la real unicidad radica en aquello que no conocemos o mas bien si conocemos, parcialmente, pero no deja de intrigarnos y sorprendernos a nosotros mismos.
Nuestro Ser profundo es puro y autentico, y eso es lo que muestra una mirada. La trillada frase aquella que habla de la mirada como la ventana del alma, tiene algo de cierto. En definitiva, lo que caracteriza a una persona por sobre todas las cosas es sus ojos, su forma de mirar, su dulzura, su pasión, su picardía.
Esta belleza es compleja ya que tiene que ver mucho en como nos relacionamos, porque nos genera estímulos y sensaciones que hacen que nos desbordemos, o estemos incentivados y perdamos nuestra paz, nuestra tranquilidad… En realidad, de algún modo es esto último sinceramente, vivir…
La tercera y última de las bellezas es quizás la que continua dando esperanzas al Ser Humano para vivir en este mundo que el mismo ha destruido y no deja de destruir. Este mundo tan injusto, de tanta guerra y muerte, de tanta enfermedad de Poder, de tanto arrase de culturas, valores. De homogeneizaciones, de sensibilidades olvidadas.
Por que se permite que los laboratorios lucren con medicamentos que salvan vidas? Por que siguen muriendo de hambre tantos niños por día? Por que sigue contagiándose tanta gente de SIDA? Porque el hombre así lo hace.
Y la belleza nace cuando cada uno de esos mundos de una u otra manera se hace visible, se transforma en algo tangible y puede comunicarse y ser recibido por el resto de los mundos o personas. Desde el gol de Maradona a los ingleses, pasando por el mas fantástico cuadro de Van Gogh (ver: “lo que pienso del arte”), la novela más apasionante jamás escrita, o el edificio más intrigante de la historia de la arquitectura, pasando por la sinceridad de un alumno que quiere aprender y mira y pregunta en una búsqueda de complicidad con su docente (relación esta creo de las más hermosas y puras del Ser humano), hasta este punto final que no significa más que unos puntos suspensivos en la mente de quien escribe, que no hace mas que esbozar quizás de una manera irrespetuosa y poco responsable, lo que intuitivamente le surge por cada día sentirse más intrigado y fascinado por esto que muchos han llamado “la condición humana”.
Saludos.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Elevación
Elevarse. Distancia. Conexión.
Elevarse. Amor. Paz. Sabiduría.
Elevarse. Serenidad. Alma.
Elevarse. Preguntarse. Cuestionarse.
Conocerse.
Elevarse. ¿Qué somos?
Elevarse. ¿De qué están hechas las cosas?
Elevarse. Conocerse. Introspección.
Elevarse. Pensamiento. Pasión.
Elevarse. Acción.
Sabiduría; el motor.
martes, 15 de septiembre de 2009
Ser Hombre
Una de las frases mas impresionantes que conozca. J.P. Sartre.
domingo, 30 de agosto de 2009
Arquitectura VII
viernes, 14 de agosto de 2009
No existen los hechos, sino las interpretaciones
jueves, 13 de agosto de 2009
Cinco personas idénticas
martes, 4 de agosto de 2009
Tiempo
Nuevamente, a veces. Al sentir curiosidad por escribir acerca de algún problema propio de la filosofía; asunto estudiado, teorizado, explicado, pensado por tantos grandes y entrenados cerebros en la historia del pensamiento, pienso en la pertinencia de hacerlo. O mas bien, en la pertinencia de compartirlo; en última instancia, soy dueño de escribir todo lo que se me ocurra y motive, el asunto es el camino de las ideas: al hacerse públicas, ya dejan de pertenecerme, automáticamente. Al menos así lo pienso. Y bajo este punto de vista, me pregunto. Me pregunto, por ejemplo, qué pueden aportar mi visión y mis ideas acerca del Tiempo, a años luz de ingenuidad y conocimiento, desarrollo, del Tiempo de Heidegger. O Sartre, o Nietzsche, quienquiera que sea.
Nuevamente, entonces, pienso. Que cierta cuota de frescura e ingenuidad puede generar algún aporte. Existen valores deseables y rescatables, buscados en fin, en la virginidad. Al leer, al intentar entender, la virginidad va desapareciendo, pero no deja de existir. En lo que refiere al pensamiento, creo que solo las personas que dedican su vida a estudiar en profundidad filosofía, sociología, antropología, pueden hablar sin esa cuota de virginidad que todos los demás de los que nos apasiona el pensamiento, el entendernos, el cuestionarnos y dedicamos nuestras vidas a diferentes ocupaciones conservamos. En este sentido, la profundidad es distinta: si es que estas líneas que siguen logran presentar cierta profundad en sus planteos, dicha profundidad proviene más desde el instinto, la intuición; estructuradas también según ciertas lecturas especificas, pero no desde el pleno conocimiento si se quiere académico del problema del que hablaré. Sé algo de lo que pensaba Heidegger, Sartre, sobre el tiempo. Lo comprendo parcialmente, y eso me sirve para cuestionarme más aun mis ideas primeras, que resultan replanteadas en varios casos según los diferentes y parciales entendimientos que suceden ante la aprehensión de conceptos profundamente elaborados. Pero desconozco estos pensamientos en su totalidad, y realmente dudo algún día llegar a poder entenderlos completamente.
Entonces, el texto que sigue son algunas ideas mías de hoy, acerca del Tiempo. Cuestiones que vengo pensando hace algunos años, meses… Otras que surgieron en estos últimos días, otras que vienen de toda mi vida: en definitiva, escribir, crear, ¿no es eso? Es, creo, intentar volcar en un determinado soporte, inquietudes que dan vuelta por la cabeza de uno. Las inquietudes, pienso que se conforman por los pensamientos propios del momento en que la creación se da. Hoy escribo lo que me preocupa y entretiene hoy. Pero a su vez, estas cuestiones forman parte de un sistema mayor de inquietudes que es ni mas ni menos, nuestra humanidad. Hoy escribo lo que me preocupa y entretiene hoy; pero esas inquietudes de hoy, me surgen porque Soy de determinada manera. Si mi persona fuera otra, quizás tendría otras inquietudes; de hecho, quizás no estaría escribiendo lo que pienso y siento en este momento. Y en cuanto al soporte, que en este caso es el “papel” –si las letras tipeadas fueran la pluma-, también es el lienzo de un artista plástico, la cinta de un músico, el lote o la cocina que refacciona el arquitecto. El soporte es el espacio donde la creación toma forma, sucede.
Así pues, introduzco el tema sobre el que quiero pensar un poco: el Tiempo.
Ante todo, decir que la palabra Tiempo es para mí, misteriosa. Es una palabra apasionante. Son muchas las palabras tan apasionantes del lenguaje, Tiempo es una de ellas. Y lo es por todo lo que significa en la vida del ser humano. En todas sus acepciones, es la variable que determina en primera y última instancia, las peripecias de nuestra vida en este mundo.
Bien. Yo digo el simple enunciado: el tiempo que vivimos.
Esto puede entenderse en referencia a la era que nos toca vivir: el siglo XX, el siglo XXI. También puede entenderse en términos de años de vida. O puede entenderse también en términos metafísicos, o mas allá de lo físico: el hombre en el tiempo, y el tiempo en el hombre.
Puedo decir también: estás a tiempo. ¿Significa esto que el tiempo es algo a alcanzar? O mas bien, ¿es algo como decía, metafísico?: el tiempo está, es, pasa; y nosotros, las personas, debemos poder hacernos cargo de algún modo de su paso. Vivimos según él. El tiempo nos sobrepasa, existe por sobre nosotros. “No es tiempo para esto… estás a tiempo para aquello”, “los tiempos de la vida… es tiempo –aquí utilizado como momento- de hacer equis cosa…”
Es difícil pensar el tiempo, quizás porque tiene una cualidad extraña para nosotros, los mortales pensadores: por un lado es abstracto, intangible. Y por otro es el más certero indicador, y en este sentido el más tangible, de la naturaleza de este universo y por lo tanto, de la nuestra. Digo: el tiempo es abstracto, no es material, es invisible, inexplicable en algún punto. Y por otro lado, es la respuesta a muchas de las preguntas sobre nuestra existencia. El tiempo nos hace comprender las cosas, nos hace comprendernos, como nadie mas puede hacerlo. En realidad, es el paso del tiempo el que nos hace comprender las cosas: comprendemos que algún día moriremos cuando el tiempo pasa y vemos que las personas mueren. Comprendemos que cada día comprendemos más, cuando empezamos a crecer y detectar sabiduría en los mas pequeños actos de nuestros mayores. Comprendemos cómo el ser humano puede sobrepasar situaciones terribles, cuando vemos a la distancia como los hechos se desvanecen en un punto: lo que una vez dolió profundamente y parecía incurable, el tiempo lo suavizó. Las heridas no cierran, pero el tiempo las ceda. Más que cualquier dosis de morfina.
Vemos el paso del tiempo en las arrugas del otro, y vemos el paso del tiempo en los recuerdos que guardamos. De pronto, hace catorce años que sucedió aquello que tan bien puedo recordar… y catorce años es una porción importante del tiempo que nos toca vivir…
Pero hay algo magnífico en cuanto al sentido metafísico de la palabra Tiempo. En cuanto al hombre y el tiempo, lo asombroso es cómo la percepción de éste último es parte y varía según un determinado momento de la humanidad, o para ser menos ambiciosos, de una comunidad.
A ver, como lo digo. Realmente es difícil, ya que el Tiempo y las sociedades no pueden pensarse en términos separados, no pueden disgregarse el uno del otro. Es como hablar de un medio de transporte sin tener en cuenta el desplazamiento. Es difícil, pero llegaré de algún modo.
Digo que el entendimiento del tiempo es variable según la era en que una sociedad existe. Brevemente, defino sociedad en cuanto a espacio y tiempo: la sociedad porteña de 1880 es otra sociedad de la porteña de 1955 y de 2009.
El tiempo hace al hombre, pero el hombre, hace al tiempo? No. El tiempo es el mismo desde que -disculpen señores religiosos ortodoxos, no pretendo ofenderlos pero tampoco pretendo su entendimiento; si me entendieran en todo mi ser, significaría que algo está fallando… no quiero hacer de esto un texto político pero creo que no tengo ni quiero tener absolutamente nada que ver con ustedes ni con su forma de pensar y ver el mundo; aunque igualmente no creo que estén leyendo estas líneas, se habrán asustado con los demás contenidos e ideas de este blog, de esta persona-. Decía que el tiempo es el mismo tras el Big bang. Pero la percepción, el entendimiento del mismo, es diferente según las diferentes épocas que vive el hombre.
Leía a J.P. Feinmann (y aprovecho para recomendarlo muy en serio), refiriéndose a la filosofía medieval europea en relación a la filosofía moderna. Tras aproximadamente 15 siglos de pensamiento escolástico –filosofía cuyo centro era Dios-, dice Feinmann que con Descartes y el surgimiento de la filosofía Moderna, el hombre finalmente vuelve a hacerse hace cargo de su propia historia, tras la filosofía griega. Y es en este preciso momento en que, según él, “se aceleran los tiempos históricos”. En otras palabras, todo el estancamiento generado en el pensamiento del hombre hacia él mismo por la fe religiosa de la edad media, es respondido de algún modo con una producción de pensamiento súper densa, magnífica, en menos de tres siglos. Desde Descartes en mitad del Siglo XVII, pasando por la Revolución Francesa, y todos los maestros de la filosofía occidental: Kant, Hegel, Nietzsche, Heidegger, Foucault, Sartre, pasaron cuatro siglos.
Y todo esto sirve para pensarnos hoy.
Hablaba Heidegger de “cuando el tiempo sea solo rapidez”. Pienso que en la primer década que ya pasa del Siglo XXI, esto de verdad está sucediendo.
Hoy el tiempo es velocidad, es rapidez. En todos los ámbitos. Es segundos de televisión, es competencia por la instantaneidad en las noticias de los diarios por Internet. Es velocidad máxima alcanzada por un automóvil. Es desvaloración de la calidad en la construcción de edificios: lo que hace treinta años se hacía en 36 meses, hoy debe hacerse en 25. "Time is money"... Las paredes dobles para dotar de un mejor confort a una vivienda llevan más tiempo y son reemplazadas por paredes comunes que transmiten con mayor facilidad los ruidos, el calor, el frio. Lo artesanal no es preciado mas hoy por su condición sensible, romántica si se quiere, sino porque lleva mayor tiempo de elaboración.
La velocidad del tiempo es que lo que pasó hace dos meses, se haya olvidado. La sobresaturación de información; la disputa por la primicia –que en muchos casos significa también la ficción en la noticia, tema relacionado con la dictadura de los medios de estos tiempos, que merece una densa reflexión aparte-.
El tiempo hoy, es otro. Es difícil hoy en día pensar en términos de pasado, presente y futuro. Esta disociación en estos momentos del hombre, carece de sentido en algún punto: ¿qué es hoy el pasado? Porque si debiéramos hablar según las concepciones de pasado vigentes en la cultura en la que fuí educado, podría decir que casi nadie conoce el pasado. No digo Roma, Grecia, o Jerusalem. No digo la revolución industrial. Casi nadie sabe hoy bien qué fue lo que paso en nuestro país en la segunda mitad del siglo XX. Casi ningún arquitecto conoce la historia de la arquitectura argentina de este siglo que pasó. Pensar el futuro –de nuevo, según la cultura en la que fuí educado-, es conociendo el pasado, para entender el presente. O sea, operar en el presente comprendiendo el pasado, pensando en el futuro.
Y digo que ¡esto hoy es imposible! Mi generación – me incluyo- no dispone de las herramientas necesarias, no conoce el pasado. Y ni hablar de esta generación que ha nacido en estas épocas y ya comienza a dejar ver vestigios de su naturaleza: algún joven de quince años, ¿sabrá que hace catorce años volaron la AMIA? ¿Entenderá lo que fue el corralito? ¿Y los porqués de la guerra de Malvinas?
El pasado de hoy es lo que pasó hace dos meses; y gracias que aún se recuerda, aunque sea poco, muy poco, a José Luis Cabezas.
Y si el pasado de hoy es lo que pasó hace dos meses, el pasado dentro de dos meses será hoy.
Y el futuro entonces, ¿qué es? ¿Se terminó el futuro? ¿Podemos seguir hablando en términos de futuro? ¿Podemos hablar en términos de presente?
Si un proyecto a mediano plazo, sea cual fuere, significa cierto posicionamiento hacia el presente, ¿se acabaron los proyectos a mediano plazo? ¿Se acabó la construcción de infraestructuras que demanden ocho años de ejecución? Si uno no sabe que pasara dentro de dos meses… ¿Se acabaron las relaciones entre las personas construidas el día a día, pensando en el presente, en el futuro? Espero que no…
Es difícil, y es difícil sobre todo porque pienso que el ser humano desconoce esta estructura del tiempo. Estamos en cambio. Nosotros, el tiempo no, el tiempo es siempre el mismo. Siempre, hace cinco siglos y hoy, nacemos, nos arrugamos, y morimos. Pero nuestra “relación” con el patrón que guía nuestras vidas, el tiempo, varía. Nosotros, habitantes del mundo globalizado de capitalismo exhacerbado del siglo XXI, estamos intentando empezar a comprender cómo es esto de vivir con un “tiempo nuevo” –sin ningún ánimo de hacer honor al programa del nefasto Neustadt-.
Seguramente las próximas generaciones sientan con menor intensidad esta angustia que es tan común en estos tiempos que vivimos. En ese sentido, estaríamos en una situación similar a aquella explicada por Feinmann en cuanto al cambio en el tiempo. Si aquella época significó una “aceleración” del tiempo histórico, ¿será esta una época de “modificación” del tiempo histórico?
No lo sé y creo que nadie, ni el mayor de los eruditos contemporáneos podrá decirlo. Se necesita para esto -y redondeando según los inicios de este texto- de perspectiva histórica, de tiempo histórico. Algún día nos estudiarán, y decidirán bajo qué parámetros explicar los tiempos que hoy estamos viviendo. Pero pensarnos ahora, sirve para entendernos mejor, y porqué no, de algún modo, estas líneas servirán a algún inquieto dentro de muchos años que se interese por leer qué sentía una persona que apasionada y de alguna manera nostálgicamente, veía el mundo cambiar.
Por último, nótese que este último párrafo es ya en sí mismo una expresión en cuanto al entendimiento del Tiempo: su posicionamiento final, su finalidad u objetivo si se quiere, resulta ambigua entre un de y para un hoy y un para mañana. Para ser honesto, ese es el espíritu de todos mis textos.
Gracias.
EP
miércoles, 17 de junio de 2009
Jenseits von gut und böse I
martes, 5 de mayo de 2009
El fin de la libertad
Los primeros habitantes de este planeta de algún modo comenzaron a organizarse. Situémonos imaginariamente en una comunidad de personas, las mas primitiva que se quiera: pensemos en dos hombres viviendo en dos cuevas enfrentadas. Supongamos que próximo a la entrada de cada cueva, existe un espacio que al estar enfrentados, estos dos hogares primitivos comparten.
El concepto de libertad comienza con un límite. Leía que la contradicción de la libertad es que justamente lo que la conforma son los límites: dos personas no configuraban una comunidad hasta que los límites aparecieron. Compartían el espacio exterior de acceso a las casas y cada uno le decía al otro: hasta aquí pasas vos, hasta aquí paso yo.
Con este sencillo hecho, estos dos hombres se convirtieron en la primera comunidad sobre esta tierra; para la convivencia resulto esencial un común acuerdo sobre los límites de ocupación del territorio de cada uno. Estas restricciones, generaron automáticamente un nuevo sistema de valores: si existe la restricción existe la libertad. Si no existe la restricción, como podemos hablar de libertad?
Cada hombre fue libre en cuanto respeto la restricción planteada por el otro. El campo de acción de libertad de cada individuo quedo delimitado, fijado, por este acuerdo entre ambos.
La libertad está ligada a la comunidad. El Ser Humano en si mismo no es un Ser Humano, el Ser lo otorga la relación con el otro. Y si para toda relación con el otro es necesario un acuerdo de libertad, entendemos que sin él, al menos hasta el día de la fecha, el hombre no puede vivir, o no sabe vivir.
El fin de la libertad.
Nihilismo. Podría sencillamente (aunque no sería sencillo en términos de conceptualización sino prácticamente para este esbozo de ideas) intentar explicar que quería decir Nietzsche con nihilismo pero prefiero construir las ideas desde mi ingenuidad en este caso; en cierto sentido la autenticidad de estas palabras resulta irreprochable, el caso es evitar caer en vaguedades.
En fin, primero decir que pienso que si, que definitivamente estamos en una crisis muy profunda. Pienso y me arriesgo a decir que estamos experimentando lo que dentro de unos siglos será visto como una época de cambio de paradigma.
Como es esto? Los valores están cambiando… sustancialmente. Los nuevos saberes: la informática, Internet, las comunicaciones han alcanzado grados de desarrollo que llegaron a alcanzar un estado inédito en la historia de la humanidad en la relación hombre-producción del hombre: por primera vez, el nivel de desarrollo supera el grado de posibilidad de entendimiento del Ser Humano. Y no es poca cosa…
Digo, considero falaz hablar en términos de autonomía hablando de cualquier tipo de herramientas, en este caso las digitales. Pero si entendemos a la tecnología nada más y nada menos como los medios que el hombre desarrolla como forma de prolongación de sus sentidos, resulta evidente esta disgregación contemporánea en el par dialectico-material al que la humanidad estuvo desde siempre acostumbrada: el hombre se separa por primera vez, y pareciera estar cada vez más alejado, del medio –desde la revolución industrial, el medio es creado por el mismo hombre-.
Es inédito e imposible de procesar en el cerebro de una persona la cantidad de información a la cual tenemos acceso por minuto.
Pero mas allá de las problemáticas que este asunto brevemente introducido acarrea en si mismo, podemos distanciarnos un poco de estos hechos e interpretar los efectos que la digitalización de la vida tiene sobre las personas, cambiando modos de relación, sustituyendo valores, incentivando nuevos tipos de organizaciones y actividades.
Tras presentar esto me tomo la licencia de volver un poco en el tiempo para intentar entendernos hoy, mas allá de los saberes de nuestra cultura. Todo esto, bajo la noción de que la disgregación de los diferentes sucesos histórico-culturales en cuanto a saberes y valores es puramente ficticia y persigue un objetivo de análisis y estudio del estado de situación, y entendiendo a la realidad como un complejo entramado donde todas estas variables se interdeterminan y por lo tanto son indisolubles.
Iglesia y Muro de Berlín
El comienzo del declive de la Iglesia como institución fijadora de valores y límites para la vida de la mayoría de las personas ocurre con el nacimiento de los estados modernos. Los estados no son mas que la secularización de las religiones: las Constituciones Nacionales tienen mucho que ver con los mandamientos y leyes religiosas. Cuando los reyes son enviados a la guillotina en la Revolución Francesa de 1789 el mundo comenzaba a transitar oficialmente una nueva era de Poder: La era del capital.
Dos aclaraciones: en primer lugar hablo de “transitar oficialmente” ya que los procesos de cambio de paradigma son extensos y su desarrollo en el tiempo es incalculable. Por ejemplo, la finalización de la monarquía y la sustitución del Poder eclesiástico-monarca en Francia por el Poder Burgués no fue una simple revolución que duro diez años. La revolución francesa empero, comenzó quizás en el siglo V, cuando en plena Edad Media un comerciante o un mercantilista protesto e ideo algún medio para imponer su interés por sobre el Rey de turno.
Por otro lado, quiero desde mi posición quitarle a esta Revolución sus acepciones de igualdad entre las personas: realmente pongo en tela de juicio los valores fraternidad-igualdad-libertad, cuando en realidad este hecho significo un simple cambio de manos en el Poder, pero un estado bastante similar de las cosas en cuanto a la gran mayoría de las personas.
Pero claro, es evidente, a la Iglesia la sustituyo el Estado. Existía esa figura reguladora de las libertades de las personas.
Los Estados se fueron haciendo cada vez más fuertes y nos encontramos en la segunda mitad del siglo XX con la guerra fría.
Y quiero concentrarme por un momento en esto, mas allá de la aparición de Internet bajo estas circunstancias, lo que significo esta bipolaridad para el mundo entero, pero mas precisamente para occidente, y como impacta esto directamente en el imaginario de las personas.
Simplemente, la división del mundo entre capitalismo y comunismo, o mejor dicho: entre dos grandes, grandísimos modelos de referencia. Oriente u occidente, países alineados a cada uno de estos dos grandes sistemas, detrás de los Estados Unidos y de la Unión Soviética respectivamente.
Extraigo de aquí y me resulta mas que interesante el hecho de que hasta hace nada mas que exactamente veinte años, el mundo estaba dividido –en términos de enemigos- por factores de ideología.
Bien, se dirá que era más que eso, que los intereses económicos siempre están detrás y etcétera. Es cierto, pero por sobre todo la guerra era ideológica.
Y que significa esto? Significa una toma de posición basada en valores que habían venido teniendo un desarrollo dialectico a lo largo de la historia de la cultura de Europa, lugar donde nace esta bipolaridad. La situación de los países, la acción de las personas supeditada a los sucesos que venían aconteciendo, hablaba de posturas en base a cuestiones que habían sido planteadas, discutidas, analizadas, intentadas, desde hacia mas de quince siglos por esas tierras. La disolución del mundo en comunismo y capitalismo no surgió de la nada de un día para el otro, sino que fue consecuencia de varios siglos de pensamiento y acción.
Ahora bien, que sucede tras la caída del muro de Berlín?
Bajo mi punto de vista es la imagen del fin de aquel paradigma bajo el cual la mayoría de las personas que hoy estén leyendo esto nacimos y vivimos casi hasta la mitad de nuestras vidas al día de la fecha.
La Iglesia fue reemplazada por los estados. Los estados se enfrentaron en una profunda disolución ideológica. De pronto todo esto desaparece y los estados se encuentran solos nuevamente, sin ese marco de referencia que significaban la Unión Soviética y los Estados Unidos hasta el año 1989.
Su atención por favor! Porque este punto resulta esencial en el desarrollo de estas ideas…
Cuan diferente habrían sido las cosas si la Unión Soviética hubiese ganado?
Ante todo, pienso que el mundo hoy seria más anti-bolche que anti-yankee.
Pero más profundamente, creo que podemos comenzar a acercarnos aquí al estado de situación de hoy en día. Estados Unidos vence –lógicamente- la disputa en la bipolaridad y automáticamente ejerce su nuevo rol como capitán en el rumbo del mundo de las comunicaciones e Internet en el entrante siglo XXI.
Los modelos económicos impuestos por Estados Unidos tienen una mayor influencia en los países del subdesarrollo que en los primermundistas, pero esto no quiere decir que estos últimos no sufran consecuencias de este nuevo estado de situación del globo como un todo.
Con la globalización, los estados comienzan a perder aun mas su poder de acción. Tras el impacto de la caída del muro y la pérdida de ese fortísimo patrón de referencia, las nuevas tecnologías y el nuevo panorama de la economía global comienzan a terminar de destruir la posibilidad de acción de los estados. En países centrales los estados aun conservan poder sobre muchas de las acciones de sus ciudadanos, aunque no pueden evitar que la economía –que es esencialmente global hoy- tome decisiones que superan su poder de intervención.
En países como Argentina, el modelo Neoliberal significo la total destrucción y desaparición del Estado como ente regulador, fijador de limites ergo libertades de la ciudadanía.
Entonces podemos hablar de un momento de cambio de valores donde la dimensión temporal histórica comienza a mutar. La divergencia entre pasado presente y futuro es un concepto de estos tiempos: jamás antes se podía pensar en términos que disolvieran esta estructura del tiempo. Hoy el presente pareciera no tener el valor que realmente detenta: el hoy es el inventar algo nuevo cada día, publicar una noticia nueva cada minuto, superar el rating cada segundo… Y lo inventado el día anterior, lo publicado hace un minuto, o el rating del segundo anterior carecen de sentido.
Donde está el pasado? Donde está la historia?
Como hace el hombre para vivir bajo esta nueva estructura de valores?
El estado no existe. El pasado es ignorado, o mejor dicho, el pasado es hace dos minutos o dos semanas con muchísima suerte.
Si desconocemos la historia y no tenemos una figura paternal que nos limite, que hacemos?
(Trasládese por un instante esta idea a una escala menor y de mas fácil interpretación: si un bebe que por lógica no conoce, no tiene herramientas históricas encima no tiene una figura que lo restrinja, que lo limite, un punto de referencia en ese sentido, como puede crecer ese chico…? Uno de los grandísimos problemas de nuestro querido país hoy).
En definitiva, creo que la crisis existencial que estamos viviendo, esa angustia cotidiana que nos acecha se debe a estar viviendo estos tiempos de cambios estructurales.
Recuerdo aquel profesor de filosofía que al explicar el concepto de paradigma dijo algo como que no quisiera haber vivido o vivir en un momento de transición de paradigma.
Entiendo que estas cosas deben verse con perspectiva histórica y las terminologías y conceptualizaciones son posibles con un enfoque más global pero creo interesante pensar al respecto, en que nos está pasando, en interpretarnos.
Esto escapa del espíritu de este texto de interpretación pero quiero decir que ante esta situación del mundo y de nuestro país, mi decisión es continuar viviendo según los valores que me inculcaron y en los que creo. Valores que han formado a mis padres, abuelos, y generaciones anteriores. Pero también a las personas que elijo.
Por supuesto que apuesto al cambio, que me interesa ser alguien contemporáneo a los hechos en el buen uso de la palabra, y no un Ser retrogrado que viva fuera de su tiempo. En este sentido creo que hay nuevos valores e ideas que surgen en estos nuevos tiempos que merecen ser tenidos en cuenta y sobre los cuales pienso e intento adherir a mi persona. Pero creo firmemente que estas evoluciones en el sistema de valores deben seguir siendo de la forma que es natural a todo proceso del Ser Humano, y que este conoce desde que existe: hablo de un proceso gradual de incorporación y desecho de nuevas y viejas concepciones, pero esto dentro de una base de cultura y valores donde pueda ser sustentado.
De otro modo, todo se resume en un vaciamiento absoluto de la Persona: un Ser que nace en el año 2009 y más allá de las nociones tecnológicas, desconoce la cultura ergo lo que es. Una involución de varios siglos…
La aparente libertad absoluta de hoy en día no es nada menos que todo lo contrario de lo que asemeja: es la peor de las esclavitudes.
Ojala este vaciamiento no termine algún día afectando al lenguaje (aunque ya se ve afectado en gran parte hoy día) porque allí estaríamos peor aun.
Esta es mi forma de resistencia y de sentirme pleno en estas épocas de angustia.
Invito a leer, estudiar, conocer la historia, las cosas.
A pensar críticamente, a no creerle a los medios de comunicación.
Pero también invito a juntarse con amigos, a ir a andar en bicicleta un sábado a la tarde en vez de usar Facebook todo el día, a leer un buen libro o ver una película en vez de estar cuatro horas con el Messenger.
Y sobre todo, a ser honesto, honrado, cortes. A seguir creyendo en los proyectos, en las pausas, en los momentos de cada uno.
Démonos la mano, besémonos, abracémonos, debatamos, discutamos, toquémonos, compartamos…
Y creamos en nosotros, en las personas: en el mediano y el largo plazo… en la vida, en las relaciones, en el amor.
Buenos Aires, mayo de 2009.
jueves, 23 de abril de 2009
Arte según Nietzsche
¡Debemos de vez en cuando, descansar del peso de nosotros mismos, volviendo la mirada allá abajo, sobre nosotros, riendo y llorando sobre nosotros mismos desde una distancia de artistas: debemos descubrir al héroe y también al juglar que se oculta en nuestra pasión de conocimiento; debemos, alguna vez, alégranos de nuestra locura para poder estar contentos de nuestra sabiduría! Y justamente porque en última instancia somos graves y serios y más bien pesos que hombre, no hay nada que nos haga tanto bien como la gorra del granujilla: la necesitamos para nosotros mismo -todo arte arrogante, vacilante, danzante, burlesco, infantil y bienaventurado nos es necesario para no perder esa libertad sobre las cosas que nuestro ideal nos exige. Sería para nosotros una recaída dar precisamente con nuestra susceptible honestidad en el mismo centro de la moral y por amor de exigencias más que severas, puestas en este punto en nosotros mismos, volvernos también nosotros monstruos y espantajos de virtud. ¡Debemos estar por encima incluso de la moral: y no sólo estarnos ahí arriba empalados, con la angustiosa rigidez de quien teme a cada momento resbalar y caer, sino, además, flotar y jugar sobre ella! ¿Cómo podríamos, por ello, prescindir del arte, incluso del juglar? ¡Mientras continuéis experimentando de algún modo vergüenza de vosotros mismos, no estaréis entre nosotros!
Friedrich Nietzsche - La gaya ciencia. 1882
martes, 14 de abril de 2009
Tristeza nao tem fin, felicidade sim
No pretendo hablar de la tristeza en su acepción si se quiere superficial como estado de ánimo. Más bien quiero referirme a ella como sensación inherente a la existencia humana, proveniente del vacío existencial eterno y constante en el que vivimos los seres humanos.
Leía el año pasado unos textos de filosofía, más precisamente de estética, referidos al arte como necesidad del Ser Humano.
Las preguntas ontológicas son aquellas que refieren a la existencia: Que somos? Por que somos? Para que somos? Como somos?
Me gusta la metáfora que asocia estas acciones interrogativas con una acción de mirada hacia el vacio, a lo desconocido, al mundo de las tinieblas, parados al borde del abismo: desde su mundo conciente, el hombre se cuestiona estos asuntos que evidentemente, no tienen respuesta. Los mitos, convertidos luego en religiones, intentaron apaciguar la necesidad de saber del hombre dando respuestas a esas preguntas: somos esto, venimos de esto, si hacemos esto nos va a ir bien, sino seremos castigados… El arte se encargo de representar dichos mitos y relatos, de hacer visible respuestas que no son mas que construcciones del hombre para satisfacer esa necesidad apremiante: saberse, conocerse.
Y luego que? La filosofía se interroga acerca de estas preguntas, las artes simbolizan y velan en pos de estas búsquedas ontológicas. La ciencia trabaja constantemente en estos limites con el abismo: el hombre no tiene respuesta.
La vida del hombre, la existencia, el Ser es vacio en lo profundo; es impotente: es incapaz de responder cuestiones trascendentales. Podemos saber que nos gusta, que nos hace bien, en quien confiar, como hacer las cosas, pero no podemos saber algo tan esencial como es que somos.
Si pensamos en la cualidad innata del hombre como Ser de Voluntad, esto es, una noción del Ser Humano como animal conciente en cuya composición existe una fuerza inconciente que lo empuja a superarse o superar todo tipo de situaciones y planteos a los cuales se enfrenta; podemos decir que esta contrariedad existencial de no-poder frente a estas ontologías, genera y mantiene al humano en un continuo y profundo estado de tristeza.
Melancolía
Resulta la melancolía o el placer melancólico entonces, el más profundo ergo mayor intenso placer que el Ser Humano por naturaleza es capaz de experimentar.
Un recuerdo está asociado a una melancolía, o en otras palabras, un recuerdo es melancolía. No es el mero hecho de añorar algo que paso o sucedió y se vuelve sobre ello con la necesidad de recrearlo en un momento próximo.
Una mirada al pasado en una búsqueda de placer nos conecta con situaciones que pueden o no haber sido placenteras en el momento en que sucedieron, pero que hoy nos genera placer recordarlas: se puede recordar el placer experimentado al caminar frente al rio por horas, o se puede recordar las dos horas que tardo el colectivo en llegar, y mas allá de que en aquel momento haya resultado una tortura, hoy al traer ese hecho al presente, estamos encontrando en ello un placer: existe una necesidad de traer estas cosas nuevamente a nuestra conciencia presente, claro está, transformándolas: el recuerdo así se convierte un hecho en sí mismo que se separa de lo acontecido anteriormente y en muchos casos hasta se opone, como el caso del colectivo.
Esta autonomía del recuerdo nos habla de una búsqueda recurrente en el Ser Humano y puesto que el recuerdo es melancolía, entendemos aquí la constante necesidad de contacto que necesitamos con nuestra esencia.
En otras palabras, si nuestra esencia es triste, para conectarnos con ella necesitamos el goce de la tristeza, o la melancolía.
El placer de la felicidad, como dice Vinicius, es limitado. Sencillamente, porque como humanos, no estamos habituados a una esencia “feliz”.
Pero resulta muy vaga esta definición de “esencia feliz” bajo los parámetros que venimos manejando. Ahora es necesario definir el concepto de felicidad.
En absoluto creo que la felicidad sea la ausencia de tristeza. No son antónimos bajo ningún punto de vista, sino que son complementarios. No existe la felicidad sin tristeza, en realidad, no existe sensación alguna sin tristeza, ya que como vengo diciendo, de eso estamos hechos.
Ahora bien, que es la felicidad entonces? Si fuera posible responder las preguntas ontológicas que mantienen al Ser Humano en un estado de vacío y tristeza constante en el que vive, seriamos felices? Sería nuestra esencia feliz?
No creo que tenga mucho sentido siquiera plantearse esta pregunta, dada la imposibilidad evidente de pensar en posibles respuestas. Así pues, carece de sentido un planteo de este tipo.
Entonces me pregunto: acaso no conocemos la felicidad? Acaso no somos o no podemos ser felices?
Y aquí adquiere sentido mi teoría sobre la felicidad como complementaria de la tristeza: somos seres tristes, pero podemos ser muy felices al mismo tiempo.
La felicidad es plenitud, libertad, posibilidad de realización personal. Creo que mientras mayor es la conexión de una persona con su esencia, mas plena, libre, realizada puede sentirse. Nuevamente: para generar estas conexiones es que recurrimos inconcientemente al recuerdo, a la añoranza, el deseo: formas de melancolía.
Los grandes creadores de la historia crean y han creado desde allí, en un trabajo donde los límites del alma con el mundo racional se desdibujan y una obra sea una canción, una pintura, un edificio o una película, llega a lo mas profundo del Ser, sencillamente porque viene desde lo más profundo del Ser. De ninguna manera creo que una creación que provenga desde otra parte de una persona (cuantas películas, canciones, arte comercial existe, y mas hoy en día) pueda generar en una persona lo que generan las grandes creaciones. La gran diferencia: su autenticidad, su creación melancólica, desde lo mas y con lo mas profundo de su Ser.
John Lennon, Pink Floyd, Radiohead, Jim Morrison, Janis Joplin, Jorge Drexler, Joaquin Sabina, Orhan Pamuk, Milan Kundera, Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato, Gabriel Garcia Marquez, Doris Lessing, Vincent Van Gogh, Claude Monet, Mies van der Rohe, Stanley Kubrick, Alfred Hitchkok, Salvador Dali… y muchos que ahora no recuerdo, han escrito y siguen escribiendo , haciendose cargo y siendo muy concientes de lo grandioso del placer melancolico como sensación humana por autonomasia, en términos específicos y caracterizadores de la especie.
Buenos Aires, abril de 2009
viernes, 27 de marzo de 2009
Una aproximación virgen a la filosofía
(re) VISIONES
Acerca de Kant y Nietzsche
No tengo la capacidad aun para establecer y plantear criticas profundas a pensamientos de personas que han dejado y mucho en la historia del pensamiento. Aun no tengo las herramientas ni los conocimientos para poner en duda, refutar o adherir a las ideas de pensadores tales como Immanuel Kant y Friederich Nietzsche (este ultimo filólogo no filosofo).
Pero es de aprovechar, empero, esta situación: pocas veces en la vida se nos abre una puerta tan grande a ciertos temas de conocimiento, encontrándonos asi, indefensos, ignorantes, apasionados, vírgenes. Si la creatividad de un artista se neutraliza con el pasar de sus años, con el devenir de su vida –hago mención al concepto de Duración de Bergson pero en este caso en un sentido aplicado-, es en sus etapas pre-formales o en su vida anterior a sumergirse en el mundo del conocimiento, donde la intuición y la creatividad tienen preponderancia sobre la creación. Podria decirse, a menos compromiso consciente con el mundo, mayor subjetividad, mayor libertad, mas despojado el einfühlung del artista. Pero también un pensador.
Por eso, reitero, las ventajas de este momento personal frente al mundo de la filosofía y el pensamiento. Mis ideas son vírgenes aun. No están influenciadas en forma directa por los pensamientos de los grandes pensadores de la historia occidental.
Es asi como me tomo el atrevimiento y aprovecho a hablar de temas que seguramente pueden juzgarse de superficiales, de poca profundidad o conocimiento acerca de los mismos. Pero me parece que en esto lo que vale es lo que uno pueda aportar, desde su visión, su subjetividad, su unicidad. Y seguramente en otro momento de mi vida podre hablar con mas propiedad. Pero ahora lo que pienso, es lo siguiente.
La vigencia del Imperativo Categorico Kantiano.
Juro, que pensé como Kant, antes de leerlo, antes de saber acerca de sus ideas. Me canse de decir, exponer, argumentar, que el HOMBRE POR NATURALEZA ES BUENO. Bastante reciente esta conclusión mia –de este año si mal no recuerdo-.
Tuve el agrado de leer acerca del Imperativo Categórico de Kant. O esa vocecita que nos hace actuar con el bien, sin interés. La bondad por la bondad. Para Kant, eso es el Imperativo Categórico. Hacer el bien sin interés, el bien por el bien. Yo concuerdo.
Concuerdo y a pesar de que de esto haya pasado mas de un siglo y medio, y que estas ideas hayan sido revisadas, por ejemplo por el mismo Nietzsche. No he leído mucho a Nietzsche aun pero por lo que lei, hable y se de el su mirada sobre el hombre es bastante mas critica que la de Kant. Nietzsche habla del Ser Humano como codicioso, envidioso, mezquino por naturaleza. Critica en muchos de sus escritos a Kant. “Mas alla del bien y del mal” por ejemplo es una clara referencia al pensamiento Kantiano.
Pero para mi Kant en esencia descubrió algo que a pesar de las revisiones históricas, sigue siendo clave en la conformación del individuo.
Creo que el hombre es bueno por naturaleza. Creo que en todo lo que el hombre construye (la cultura) empiezan a tejerse relaciones, estados donde valores como la codicia, la envidia, van naciendo. Pero reitero, son las construcciones del hombre a través de la cultura. No es su naturaleza y aquí considero que hay un tema interesante.
Separemos la esencia del hombre y sus necesidades como tal. Esencia es con lo que venimos, la naturaleza propiamente dicha. Necesidades, es la cultura. En nuestra naturaleza esta la capacidad de adquirir cultura –a diferencia del resto de los animales- . Mi idea es, que es en la cultura o en las construcciones culturales en donde todas estas capacidades “negativas” nietzschianas del hombre afloran. Pero esto no significa que su esencia este hecha de estas capacidades.
Corriendo el riesgo de pecar de confuso, entonces, sostengo mi idea de que el hombre construye estos valores, a través de la cultura (construcción suya también). Pero estos valores se van adquiriendo, el hombre no nace con ellos y por lo tanto pienso que jamás serán parte de su esencia. El hombre, como dice Kant, en su esencia es bueno. Solo que esta en su esencia también la capacidad de adquirir y actuar de estos modos. Intuitiva o empíricamente puedo decir que una persona que actua de estas formas –codiciosamente, envidiosamente, arrogantemente, individualista, egoísta- es una persona que en el fondo, mas o menos profundo, no esta en paz. No esta en paz consigo misma primero y con el mundo después. En cambio, una persona que esta en paz consigo, esta en contacto continuo con su esencia, esta en paz y hace el bien por el bien. O el Imperativo Categorico.